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Por Eduardo de la Fuente
Lo peor de las protestas de los estudiantes no es que puedan tener razón, es que sean tan gilipollas. Un grupo de unos sesenta supuestos estudiantes (a tenor de sus rebuznos uno duda incluso de que pertenezcan al género humano y mucho menos de que sean el futuro del Reino) han entrado por las bravas en la Consellería de Cultura del Gobierno Balear y no contentos con allanar un espacio, que aún siendo público no es pasto para todos, han zarandeado a la jefa de Gabinete del conseller Rafel Bosch, Ana Rodríguez, se han colado en su despacho y Dios sabe qué coño han hecho dentro. La cara de espanto de la pobre mujer no es para menos, pues los vándalos ilustrados de la Universidad de las Islas Baleares primero gritan “no a los recortes en la Educación” y cuando la tratan como a un pelele, “no a la violencia”. Ya se lo digo, no es que sean hipócritas, que también, es que son gilipollas.
Y por si algún ingenuo a estas alturas aún duda del extremismo político de ultraizquierda pancatalanista de estos sujetos, hijos bastardos del Estado del Bienestar, ahí tienen una muestra de su caduca retórica:
“(…) aprovechando el contexto de crisis capitalista, acelera con sus medidas de los últimos meses la transformación del modelo educativo hacia lo que representa desmantelar la enseñanza pública”.
Lo cojonudo del asunto es que no se ha detenido a nadie. Así pues, ya lo saben, todos tenemos barra libre, comencemos el happy hour de los mamporros, que salen gratis. Tanto da que sea Educación, Sanidad, Medio Ambiente, Lengua Catalana… ¿Qué importa? Tenemos el derecho democrático a comportarnos como cerdos.
Por Eduardo de la Fuente
Lo peor de las protestas de los estudiantes no es que puedan tener razón, es que sean tan gilipollas. Un grupo de unos sesenta supuestos estudiantes (a tenor de sus rebuznos uno duda incluso de que pertenezcan al género humano y mucho menos de que sean el futuro del Reino) han entrado por las bravas en la Consellería de Cultura del Gobierno Balear y no contentos con allanar un espacio, que aún siendo público no es pasto para todos, han zarandeado a la jefa de Gabinete del conseller Rafel Bosch, Ana Rodríguez, se han colado en su despacho y Dios sabe qué coño han hecho dentro. La cara de espanto de la pobre mujer no es para menos, pues los vándalos ilustrados de la Universidad de las Islas Baleares primero gritan “no a los recortes en la Educación” y cuando la tratan como a un pelele, “no a la violencia”. Ya se lo digo, no es que sean hipócritas, que también, es que son gilipollas.
Y por si algún ingenuo a estas alturas aún duda del extremismo político de ultraizquierda pancatalanista de estos sujetos, hijos bastardos del Estado del Bienestar, ahí tienen una muestra de su caduca retórica:
“(…) aprovechando el contexto de crisis capitalista, acelera con sus medidas de los últimos meses la transformación del modelo educativo hacia lo que representa desmantelar la enseñanza pública”.
Lo cojonudo del asunto es que no se ha detenido a nadie. Así pues, ya lo saben, todos tenemos barra libre, comencemos el happy hour de los mamporros, que salen gratis. Tanto da que sea Educación, Sanidad, Medio Ambiente, Lengua Catalana… ¿Qué importa? Tenemos el derecho democrático a comportarnos como cerdos.
No cabe duda:nuestro sistema educativo ha fracasado.


